"Los más influyentes de los catastrofistas eran los antiguos partidarios de Alfonso XIII
y del general Primo de Rivera.
Estos monárquicos alfonsinos,
con su revista Acción Española
y su partido Renovación Española,
fueron el estado mayor y
el baluarte económico de la extrema derecha".
Paul Preston
República Reformista
En el combate por la historia. Pág 57.
La guerra
civil española continúa retumbando en demasiados rincones de nuestro país. No
parece que la sociedad española haya sido capaz de perdonar y olvidar. La
página del asalto al poder, por la fuerza, de un grupo de golpistas al frente
de una parte del ejercito, sigue sin haberse pasado. El terror de la guerra aún
perdura en innumerables signos que se mantienen en España.
El
pasado día 26 se conmemoró el 70 aniversario de la destrucción de la localidad
vasca de Guernica por la aviación nazi. La República no solo fue atacada por el
ejercito sublevado sino que también lo fue por el contexto internacional ya
fuese activa o pasivamente. Según describe Ángel Viñas en una obra
sobresaliente titulada “En el combate por la historia” de la cual es editor y
autor de alguno de sus capítulos, Hitler decidió apoyar a Franco el 25 de julio
de 1936[1]. A
penas siete días desde que éste se sublevará contra la sociedad democrática
española. Mientras los golpistas recibían el apoyo explícito de las potencias
fascistas de la Alemania de Hitler y la Italia de Mussolini, la Europa
democrática constituía el “Acuerdo de No Intervención en España” promovido por
París y con sede en Londres, a este acuerdo se adhirieron en un mes, desde
agosto de 1936, el resto de los gobiernos europeos excepto Suiza[2].
La
República española estuvo abocada a su derrota en la guerra de 1936 casi desde
su principio. El inmediato apoyo fascista al ejercito sublevado con la vista
puesta en movimientos estratégicos posteriores que evitasen cualquier apoyo democrático
a Francia desde el sur en una futurible invasión por parte alemana.
La
no intervención aliada, lo que dejaba huérfana de apoyo democrático a la
República y la tardía e insuficiente aportación soviética allanaron el camino a
un ejército rebelde que contó con la sofisticación de la Cóndor y la captación
de carne de cañón abundante africana. En la guerra se cifra que del lado de los
sublevados lucharon 187.000 extranjeros, del lado de la República 36.000. Según
historiadores el número de aviones soviéticos que participaron fueron de 648,
sumando italianos y alemanes la cifra fue de 1.518. La obra referida con
anterioridad da a conocer al lector datos contrastados que dejan a las claras
que la República se encontró en todo momento en desventaja a la hora de la
defensa de la democracia frente al fascismo.
Guernica
supuso un icono que ha trascendido al tiempo y que perdurará, muestra de la
barbarie con la que el fascismo golpeó a la sociedad civil. Un campo de
batalla, preparatorio para lo que estaba por sufrir una Europa que no apoyó a la República en su defensa de la democracia.
El
presente de un país no debe mantener signos que celebren el horror que provocó
en la ciudadanía más de cuarenta años de anormalidad institucional. Los físicos
aún perduran, placas, estatuas, nombres de calles, plazas,
pueblos, en honor de aquellos que privaron a España de su libertad y sus
derechos. A pesar de la existencia de una Ley que los prohíbe. Esos
desaparecerán, aunque solo sea por la erosión que les provoque el paso del
tiempo. Lo triste es que en una sociedad moderna, democrática, como la española
continúe habiendo una gran cantidad de personas, algunas con bastante poder, herederas de aquellos violentos, que mantengan las ideas de éstos bajo una pátina
de falsa democracia.
Fotografía original disponible en:

No hay comentarios:
Publicar un comentario