lunes, 28 de abril de 2014

Guernica









"Los más influyentes de los catastrofistas eran los antiguos partidarios de Alfonso XIII 
y del general Primo de Rivera. 
Estos monárquicos alfonsinos, 
con su revista Acción Española 
y su partido Renovación Española, 
fueron el estado mayor y 
el baluarte económico de la extrema derecha".
Paul Preston
República Reformista
En el combate por la historia. Pág 57.



La guerra civil española continúa retumbando en demasiados rincones de nuestro país. No parece que la sociedad española haya sido capaz de perdonar y olvidar. La página del asalto al poder, por la fuerza, de un grupo de golpistas al frente de una parte del ejercito, sigue sin haberse pasado. El terror de la guerra aún perdura en innumerables signos que se mantienen en España.

El pasado día 26 se conmemoró el 70 aniversario de la destrucción de la localidad vasca de Guernica por la aviación nazi. La República no solo fue atacada por el ejercito sublevado sino que también lo fue por el contexto internacional ya fuese activa o pasivamente. Según describe Ángel Viñas en una obra sobresaliente titulada “En el combate por la historia” de la cual es editor y autor de alguno de sus capítulos, Hitler decidió apoyar a Franco el 25 de julio de 1936[1]. A penas siete días desde que éste se sublevará contra la sociedad democrática española. Mientras los golpistas recibían el apoyo explícito de las potencias fascistas de la Alemania de Hitler y la Italia de Mussolini, la Europa democrática constituía el “Acuerdo de No Intervención en España” promovido por París y con sede en Londres, a este acuerdo se adhirieron en un mes, desde agosto de 1936, el resto de los gobiernos europeos excepto Suiza[2].

La República española estuvo abocada a su derrota en la guerra de 1936 casi desde su principio. El inmediato apoyo fascista al ejercito sublevado con la vista puesta en movimientos estratégicos posteriores que evitasen cualquier apoyo democrático a Francia desde el sur en una futurible invasión por parte alemana.

La no intervención aliada, lo que dejaba huérfana de apoyo democrático a la República y la tardía e insuficiente aportación soviética allanaron el camino a un ejército rebelde que contó con la sofisticación de la Cóndor y la captación de carne de cañón abundante africana. En la guerra se cifra que del lado de los sublevados lucharon 187.000 extranjeros, del lado de la República 36.000. Según historiadores el número de aviones soviéticos que participaron fueron de 648, sumando italianos y alemanes la cifra fue de 1.518. La obra referida con anterioridad da a conocer al lector datos contrastados que dejan a las claras que la República se encontró en todo momento en desventaja a la hora de la defensa de la democracia frente al fascismo.

Guernica supuso un icono que ha trascendido al tiempo y que perdurará, muestra de la barbarie con la que el fascismo golpeó a la sociedad civil. Un campo de batalla, preparatorio para lo que estaba por sufrir una Europa que no apoyó a la República en su defensa de la democracia.

El presente de un país no debe mantener signos que celebren el horror que provocó en la ciudadanía más de cuarenta años de anormalidad institucional. Los físicos aún perduran, placas, estatuas, nombres de calles, plazas, pueblos, en honor de aquellos que privaron a España de su libertad y sus derechos. A pesar de la existencia de una Ley que los prohíbe. Esos desaparecerán, aunque solo sea por la erosión que les provoque el paso del tiempo. Lo triste es que en una sociedad moderna, democrática, como la española continúe habiendo una gran cantidad de personas, algunas con bastante poder, herederas de aquellos violentos, que mantengan las ideas de éstos bajo una pátina de falsa democracia.




Fotografía original disponible en:


[1] Viñas, A. Los apoyos exteriores, palancas de la victoria y de la Derrota. En el Combate por la historia. Madrid 2012. Pasado y presente.
[2] Moradiellos, E. La no intervención, una farsa política y diplomática. En el Combate por la historia. Madrid 2012. Pasado y presente.

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